El calor extremo puede afectar significativamente la salud de las personas con cáncer, especialmente aquellas en tratamiento activo. Las altas temperaturas aumentan el riesgo de deshidratación, agotamiento por calor y otras complicaciones que pueden interferir con la recuperación y la calidad de vida de la persona.
El cáncer continúa siendo la segunda causa de muerte en Puerto Rico, según el Perfil Epidemiológico de la Mortalidad del Departamento de Salud de Puerto Rico. Asimismo, datos recientes del Registro Central de Cáncer de Puerto Rico (RCCPR) indican que, en el 2023, se diagnosticaron 17,092 casos nuevos de cáncer invasivo en la isla, lo que representa un aumento de 395 casos en comparación con el año 2022. Además, estimaciones basadas en el periodo 2018-2022 muestran que casi cuatro de cada diez personas recibirán un diagnóstico de cáncer en algún momento de su vida.
Mientras tanto, cada año, las olas de calor son más frecuentes e intensas. Aunque las altas temperaturas representan un riesgo para toda la población, las personas con cáncer pueden ser particularmente vulnerables debido a factores relacionados a la enfermedad, los tratamientos oncológicos y otras condiciones de salud coexistentes, que muchas veces pasan desapercibidos.
Ciertos efectos secundarios del tratamiento de cáncer como la deshidratación, piel sensible y fatiga aumentan la vulnerabilidad de los pacientes de cáncer ante las olas de calor y pueden convertirse en una amenaza seria.
¿Por qué los pacientes con cáncer tienen un mayor riesgo de complicaciones durante los eventos de calor extremo?
Las personas con cáncer pueden enfrentar mayores dificultades para tolerar el calor debido a factores relacionados con la enfermedad y sus tratamientos. Algunos de los riesgos están asociados a:
- Mayor dificultad en regular la temperatura corporal
Algunos tratamientos oncológicos, como ciertos medicamentos y terapias hormonales, pueden afectar la capacidad del cuerpo para enfriarse cuando hace calor. - Mayor riesgo de deshidratación
La deshidratación es una de las complicaciones más frecuentes durante eventos de calor extremo. Algunos tratamientos oncológicos pueden causar efectos secundarios, como vómitos, diarrea o sudoración excesiva, disminución del apetito o alteraciones en el balance de líquidos, lo que puede aumentar la deshidratación.
La deshidratación puede causar mareos, confusión, disminución de la presión arterial, daño renal y, en casos graves, requerir hospitalización.
- Mayor sensibilidad de la piel al sol
La quimioterapia, la radioterapia y ciertos medicamentos oncológicos pueden aumentar la sensibilidad de la piel a la radiación ultravioleta. Como consecuencia, las quemaduras solares pueden ocurrir más rápido y ser más severas, especialmente en áreas previamente expuestas a la radiación o en las que existan cicatrices quirúrgicas.
- Mayor fatiga por el calor
La fatiga es uno de los síntomas más comunes asociados al cáncer. Durante periodos de calor extremo, el cuerpo necesita trabajar más para mantener una temperatura adecuada, lo cual puede intensificar la fatiga relacionada con el cáncer y limitar las actividades cotidianas.
Señales de alerta que no deben ignorarse:
Reconocer los síntomas de alerta a tiempo puede evitar complicaciones graves. Los pacientes, los familiares y cuidadores deben estar atentos a:
- Mareos o confusión
- Dolor de cabeza
- Debilidad o cansancio extremo
- Náuseas
- Desmayos
- Palpitaciones o latidos rápidos del corazón
- Temperatura corporal elevada
- Sudoración excesiva
Si aparecen estos síntomas, la persona debe moverse a un lugar fresco, tomar líquidos, aplicar paños fríos en el cuerpo y buscar atención médica, incluyendo llamar al sistema de emergencias, si los síntomas continúan o empeoran.
Recomendaciones esenciales para protegerse del calor extremo:
Las complicaciones relacionadas al calor extremo se pueden prevenir. Estas son algunas recomendaciones ofrecidas por expertos:
- Consulta a su médico
Consultar si su tratamiento o algún medicamento aumenta la sensibilidad al calor o a la exposición directa al sol. Es importante hablar con el equipo de salud (por ejemplo, médico primario, enfermera, oncólogo u otro especialista) para recibir recomendaciones específicas. - Mantenerse hidratado
Beber agua y líquidos constantemente, aunque no tenga sed. Usar bebidas con electrolitos si hay sudoración intensa. Evitar bebidas con cafeína o alcohol, ya que pueden aumentar el riesgo de deshidratación. - Evitar exponerse al sol en las horas de mayor calor
Limitar las actividades al aire libre a las horas más frescas del día. Descansar con frecuencia bajo sombra. - Mantenerse en lugares frescos
Permanecer en lugares con ventilación. Abrir las ventanas de diferentes habitaciones aumenta significativamente flujo del aire. Si tiene acceso a aire acondicionado, se recomienda su uso. Si no hay aire acondicionado en la casa, puede acudir a bibliotecas, centros comerciales o comunitarios que tengan mayor ventilación. - Usar ropa adecuada
Elegir ropa ligera, holgada y de colores claros para mantenerse fresco. Cubrirse con sombreros o gorras y gafas solares. - Usar protección solar
Aplicar protector solar “sunblock” SPF 30+ y resistente al agua. Reaplicar cada dos horas y cubrir cicatrices y zonas expuestas a la radiación.
¿Qué nos dicen los estudios realizados en Puerto Rico?
Estudios científicos previos han demostrado que el calor extremo puede agravar síntomas, aumentar hospitalizaciones y afectar la continuidad de los tratamientos oncológicos. En una publicación del Journal of Clinical Oncolgy, titulada “Impact of Heatwaves on Cancer Care Delivery”, el Dr. Abbas Hassan y colaboradores advirtieron que la exposición al calor extremo puede agravar los síntomas, interferir con el tratamiento y aumentar el riesgo de complicaciones médicas tales como enfermedades cardiovasculares y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (COPD), en pacientes de cáncer.
Por su parte, el Dr. Pablo Méndez Lázaro, científico e investigador del Centro de Investigación en Cáncer del Caribe sobre los Riesgos Ambientales y Naturales (CARIB-CARES, por sus siglas en inglés), mencionó que Puerto Rico está experimentando episodios de calor cada vez más intensos, lo que podría afectar negativamente la salud y la calidad de vida de los pacientes y sobrevivientes de cáncer. Conocer sobre los riesgos del calor extremo y tomar medidas simples puede prevenir emergencias.
A nivel local, un estudio colaborativo entre el Centro Comprensivo de Cáncer de la Universidad de Puerto Rico (CCCUPR) y el Recinto de Ciencias Médicas, publicado en la revista Journal of Climate Change and Health, evaluó a 412 pacientes de cáncer y 162 cuidadores. Los hallazgos revelaron que los eventos climáticos, como los eventos de calor extremo, representan una preocupación importante para esta población. La Dra. Nancy Cardona, coautora del estudio y colíder del componente de investigación bajo el CARIB-CARES, señaló que el 72% de los pacientes y sobrevivientes de cáncer en tratamiento activo que participaron en un estudio en progreso reportó haber experimentado episodios de calor extremo en sus hogares y comunidades en los pasados 10 años y que la preocupación era mayor en aquellos que reportaron un menor ingreso económico. Según la investigadora, generar evidencia científica local es fundamental para desarrollar recomendaciones específicas que ayuden a reducir los riesgos asociados al calor extremo en pacientes de cáncer, así como reafirma nuestro compromiso con el país.”
Por otro lado, la Dra. Marievelisse Soto-Salgado, investigadora en el CCCUPR y colíder del componente de investigación bajo el CARIB-CARES abundó en que “el calor extremo no es solo un fenómeno climático, sino también un asunto de equidad en salud. Para los pacientes con cáncer en tratamiento activo, factores como el acceso a vivienda adecuada, aire acondicionado, transporte, recursos económicos y apoyo social pueden marcar la diferencia para enfrentar el impacto del calor extremo, continuar su tratamiento de forma segura y enfrentar riesgos adicionales para su salud.”
Puerto Rico se esfuerza para mejorar la situación
El CARIB-CARES, adscrito al CCCUPR, División de Control de Cáncer y Ciencias Poblacionales y financiado por los Institutos Nacionales de la Salud (número de subvención P20CA294096), se encuentra realizando investigaciones en Puerto Rico y las Islas Vírgenes Americanas para comprender cómo los factores de los eventos atmosféricos extremos, incluyendo el calor extremo, afectan a los pacientes y sobrevivientes de cáncer. CARIB-CARES tiene como meta desarrollar estrategias basadas en la investigación que mejoren la resiliencia a lo largo del proceso de control continuo de cáncer y aborden las desigualdades en las comunidades.
Para más información o para participar, comuníquese a caribcares@cccupr.org, (787) 772-8300 Ext. 1409, Ext 1419.
“El calor y otros eventos extremos atmosféricos pueden afectar grandemente la calidad de vida de los individuos, incluyendo los pacientes de cáncer. A través de nuestros esfuerzos de alcance comunitario, en CARIB-CARES queremos educar a la población sobre los riesgos del calor extremo y sobre cómo pueden prevenir las complicaciones relacionadas con esta exposición. A su vez, continuamos haciendo investigación en esta área, que nos ayude a entender las preocupaciones y retos que enfrentan los pacientes de cáncer como resultado de estos eventos atmosféricos, con el fin de atender apropiadamente estas necesidades en planes de mitigación y de respuesta”, destacó la Dra. Ana Patricia Ortiz, investigadora principal del CARIB-CARES y Directora Interina de la División de Control de Cáncer y Ciencias Poblacionales del CCCUPR.
Llamado a la acción y la prevención
El calor extremo es un riesgo real, pero muchas de sus consecuencias pueden evitarse con información y preparación. Crear conciencia en la comunidad, apoyar a quienes están en tratamiento y promover hábitos preventivos son pasos clave para enfrentar este desafío.
Recuerde escuchar su cuerpo, estar atento a las señales, hidratarse y tomar las medidas necesarias para cuidarse.
Protegerse del calor es proteger su salud.
La autora principal de este texto es Valerie Vázquez-Torres, educadora en salud en formación y estudiante del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico.

